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Joseph Fonseca: el puertorriqueño que le ha dado la mitad de su vida al merengue

Hay cantantes que sin ser dominicanos tienen un amor y un respeto admirable, y contagioso, por el merengue. El puertorriqueño Joseph Fonseca es uno de ellos. De sus 42 años de vida tienemás de la mitad dedicados a este ritmo.

Como un caballito, este intérprete ha cargado con este ritmo para todos lados del mundo. Primero como como parte del grupo Los Sabrosos del Merengue, a partir de 1996. Luego como solista, hace ya 20 años.

“No lloraré”, “Escúchame”, “Noches de fantasía”, “Dame una oportunidad”, “Que levante la mano”, “Adiós amor” y “Caballito de palo” son títulos de merengues que son conocidos en su particular voz.

En base a un sabroso repertorio, Joseph Fonseca se presentará el próximo 24 de noviembre en el Coliseo de Puerto Rico, en San Juan, con su concierto “Noche de fantasía”.

Para anunciar este acontecimiento en su vida artística y compartirlo con los periodistas y el público dominicano, el merenguero no se limitó a enviar una nota de prensa, sino que personalmente viajó hasta Santo Domingo con el fin de que aquí se enteraran de primera mano.

“Voy a estar celebrando mis veinte años de carrera como solista y vamos a llevar el merengue al lugar que se merece, vamos a poner el merengue en alto”, expresó ante la prensa dominicana.

Esa misma propuesta audiovisual la quiere presentar el próximo año 2022 en un escenario como el Teatro Nacional Eduardo Brito o en Bellas Artes.

“Vamos a hacer un show nunca antes visto en las manos de este servidor, con lo último de avances tecnológicos (pantallas gigantes y efectos especiales) e invitados, todo lo que se necesita en un evento de esa magnitud”, explicó a la prensa dominicana.

El productor del espectáculo es Ivo Terrero, presidente y productor ejecutivo de Terrero Music Entertainment. El produjo los 60 años de Johnny Ventura en la música en Puerto Rico, que fue el último evento que se hizo en el Choliseo. Él es dominicano, sobrino de Javish Victoria, del Conjunto Quisqueya.

Fonseca está entusiasmado con esta propuesta y, en particular, le entusiasma poderla presentar a los dominicanos.

“El merengue necesita hacer cosas así, cosas importantes, cosas que le den grandeza a lo que nosotros llevamos por el mundo”, comentó.

A este media isla viajó por primera vez en 1997. “República Dominicana la considero mi segunda patria, mi segunda casa. Aquí tengo tantas amistades que he conocido en los pasados 20 años, muchos de ustedes me han visto crecer aquí”, aseguró.

+ Sus primeros años

Aunque se crió en los tiempos del grupo Menudo (fue su fan y soñaba cantar ahí), desde su niñez fue influenciado por el merengue, en ese entonces del Conjunto Quisqueya, la Patrulla 15, Bonny Cepeda, Johnny Ventura, Wilfrido Vargas, entre otros.

Uno de sus primeros regalos que recibió de su madre fue un disco 45 (el formato antiguo) con un tema de Wilfrido Vargas: “Ese barrigón no es mío”, lanzado en 1980.

En el barrio La Mesa, en Caguas, vivió esos tiempos de felicidad infantil y después en Aguas Buenas. En ambos municipios desarrolló su vida con intenciones de ser ingeniero cuando fuera a la universidad, hasta que la música le echó el guiño tras participar en aguinados navideños, grupos escolares y otros de covers.

Para diciembre de 1991 entró a formar parte del grupo Los Tropicales. Primero como corista y en mayo de 1992 comenzó a cantar de manera estable hasta que empezó a formar parte de Los Sabrosos del Merengue, en 1996. En ese grupo grabó varios temas. El primero “La macolina”, escrito por el dominicano Freddy Geraldo.

Cuando salió como solista en el 2001 el reguetón explota en Puerto Rico y tuvo que comenzar a nadar contra la corriente musical que ya era una realidad y que con el tiempo aumentó su incidencia en la población.

Sin embargo, contra viento y marea se mantuvo en el merengue y se considera el último merenguero puertorriqueño en surgir y que se mantiene activo de manera constante en Puerto Rico.

“Los que somos merengueros en Puerto Rico, los que hemos heredado ese legado, tenemos que pensar que desde Johnny Ventura, quien nos fue a enseñar la música, lo que era el ritmo, y luego Wilfrido Vargas, Jossie Esteban, El Conjunto Quisqueya, Sergio Vargas, Rubby Pérez, Sandy Reyes, Bonny Cepeda, nosotros nos criamos con eso”, expresó.

Luego agregó: “Nosotros nos criamos escuchando merengue. Mi generación, la mayoría es merenguera, lo lleva en la sangre, porque nos criamos con eso. Gracias a la aportación que hicieron los veteranos, a nuestra crianza, estamos aquí todavía”.

En particular se refirió al fenecido merenguero Johnny Ventura y lo que significó en su vida y su carrera artística: “Don Johnny Ventura significa para nosotros, para los merengueros, el padre, el abuelo, el más grande… Uno de los primeros merengues que me aprendí fue Capullo y Sorullo”.

+ Lo personal

Su vida personal se ha mantenido al margen de su lado público. Su familia no la suele exponer al medio. Su esposa Daphne Sepúlveda lo acompañó en este viaje a Santo Domingo. Ella funge como manejadora.

Ambos han superado momentos difíciles. El fallecimiento en 2010 de su primogénita, Farah Mikaela, es el que más lo marcó. Después vendrían dos niñas más, que junto a la música y el público componen su felicidad.

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